Isabella & Matheus
Matheus estaba tan ansioso que quería adelantar la sesión para el mediodía y fotografiar ya en las primeras lagunas. Yo le pedí calma: lo mejor estaba por venir. Cuando llegamos a las lagunas grandes de Atins, él mismo reconoció que la espera valió la pena. Ochenta fotos de una sesión liviana, con Isabella radiante.
La historia
Matheus me contrató y no podía esconder la ansiedad. Habíamos acordado salir a las 15h hacia las dunas, y él quería adelantar para el mediodía, de lo entusiasmado que estaba. Cuando llegamos al inicio de las dunas, donde están las primeras lagunas pequeñas, ya quería parar ahí mismo para fotografiar. Yo lo frené: confía, lo mejor está por venir.
En cada duna repetía: ya casi llegamos a ese paraíso hecho por Dios. Y cuando finalmente llegamos a las lagunas grandes, me miró y dijo: Edy, tenías razón.
La sesión fluyó liviana, con Isabella radiante y Matheus contagiando a todos los que estaban con nosotros ese día. Al final, ya estaba ansioso de nuevo, ahora por otro motivo: Edy, quiero mucho ver las fotos. Esa energía es lo que hace que mi trabajo valga la pena.
















































































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